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Celebrando el Día Internacional de la Mujer: Voces de Nuestra Comunidad

Escritoras seleccionadas por Las Malcriadas Fronterizas para celebrar el Dia Internacional de la Mujer 2026
Escritoras seleccionadas por Las Malcriadas Fronterizas para celebrar el Dia Internacional de la Mujer 2026

En este Día Internacional de la Mujer, en MISMA celebramos la fuerza, creatividad y resiliencia de las mujeres que forman parte de nuestra comunidad. Las historias y experiencias de nuestras miembras son una fuente constante de inspiración, y hoy queremos honrar esas voces a través de la palabra escrita.


Esta publicación reúne los escritos de tres miembras de MISMA, quienes comparten su poesía como una forma de reflexión, expresión y conexión con nuestras realidades. Cada poema nace de experiencias personales y colectivas que reflejan la vida, la lucha, la esperanza y la dignidad de las mujeres en nuestras comunidades.


Este espacio fue creado en colaboración con Las Malcriadas Fronterizas de Texas, una organización que promueve la expresión cultural y el poder de nuestras voces a través del arte y la escritura.


En este día tan significativo, celebramos no solo los logros de las mujeres, sino también la importancia de crear espacios donde nuestras historias puedan ser contadas y escuchadas.

Les invitamos a leer estos poemas y acompañar las voces de nuestras miembras.

La mujer migrante        

Escrito por Alma Ruiz


Eres valiente, sin precedentes; virtuosa y amorosa.                     

Todo lo haces en nombre del amor,                                   

siempre en busca de lo mejor.

                  

Buscas una vida mejor,                       

por eso vences tus miedos y emigras                                   

con el corazón firme y la mirada al frente.


Eres cuidadora, a veces proveedora,                       

pero siempre una mujer con sueños                                   

que florecen en cualquier circunstancia.


No temes al camino,                       

avanzas con la fe puesta                                      

en un mañana mejor.      

Escrito por Sarai Borroel    


Hoy alzamos la voz para reconocer a la mujer trabajadora del hogar, una mujer de manos fuertes y corazón generoso, que cada día sostiene mucho más que una casa: sostiene historias, rutinas, familias y esperanzas. Desde antes de que amanezca, inicia una jornada que exige esfuerzo físico, paciencia y una enorme responsabilidad, muchas veces sin descanso y, en ocasiones, sin el reconocimiento que merece.


Dentro de su labor también están aquellas mujeres que cuidan niños, que acompañan los primeros pasos, que escuchan risas, llantos y preguntas infinitas. Mujeres que no solo vigilan, sino que protegen, educan y brindan cariño. Su trabajo deja huella en la infancia, pues en sus brazos los niños encuentran seguridad, y en su ejemplo aprenden valores como el respeto, la empatía y el cuidado.


Su trabajo no solo se mide en pisos limpios o comidas preparadas, sino también en el tiempo, la atención y el amor que entregan. Ellas organizan el caos, devuelven el orden y crean espacios donde otros pueden vivir, crecer y descansar. Aun así, su labor ha sido históricamente invisibilizada, minimizada y poco valorada, a pesar de ser esencial para el funcionamiento de miles de hogares y de la sociedad misma.


La mujer trabajadora del hogar y cuidadora es también una mujer con sueños, con metas, con una vida propia más allá del uniforme o las tareas asignadas. Es madre que trabaja para dar un mejor futuro a sus hijos, es hija que apoya a su familia, es mujer que enfrenta desigualdades con valentía y dignidad. Cada día demuestra una fortaleza admirable, enfrentando largas jornadas, salarios injustos y la falta de derechos que aún hoy siguen siendo una realidad para muchas.


En este Día Internacional de la Mujer, no sólo la reconocemos, sino que reafirmamos la importancia de su dignidad, de sus derechos laborales y de su valor como persona. Reconocer su trabajo es también comprometernos a respetarlas, a escucharlas y a luchar por condiciones justas y humanas. Porque su esfuerzo merece visibilidad, su voz merece ser escuchada y su vida merece ser vivida con respeto y equidad.

Escrito por Glenda H. Moran Rangel


Hoy y siempre, honramos a la mujer trabajadora del hogar y a quienes cuidan a nuestros niños. Porque su trabajo es trabajo. Porque su amor también educa. Y porque su fuerza transforma hogares y construye un mundo más justo.Hoy, dentro del marco de este taller de escritura, y en este 8 de marzo, quiero hablar desde un lugar que muchas conocemos bien: el hogar como espacio de trabajo, de cuidado, de lucha y de dignidad. Hablo como mujer trabajadora del hogar, y me honra hacerlo junto a la organización MISMA y en trabajo conjunto con Las Malcriadas Fronterizas, porque cuando una mujer toma la palabra, no solo habla por sí misma: abre camino para otras.


Me siento orgullosa de ser mujer,  porque ser mujer es aprender a sostener sin desaparecer. Es trabajar con las manos y con el corazón, aun cuando nadie aplauda. Es levantarse temprano, resolver, cuidar, limpiar, cocinar, ordenar, acompañar… y muchas veces hacerlo con cansancio, con preocupaciones, con miedo, y aun así seguir adelante con valentía. Me siento orgullosa, porque nuestras historias no se miden por el ruido que hacen, sino por la fuerza silenciosa con la que se construyen.


También me siento orgullosa porque somos memoria y futuro. Porque llevamos dentro una capacidad inmensa de transformar el dolor en sabiduría, y la experiencia como guía. Y porque, aunque el mundo a veces intente reducirnos a un rol, a un estereotipo o a un “solo eres”, nosotras sabemos la verdad: somos más. Somos voluntad, somos inteligencia práctica, somos fe, somos límites, somos amor propio en construcción.


Hoy quiero decirle algo claro a cada mujer que está aquí —y a cada mujer que nos escucha— especialmente a quienes trabajan en el hogar, dentro o fuera del suyo: tu trabajo tiene valor. Tu esfuerzo tiene valor. Tu vida tiene valor. No estás sola. No tienes que cargar con todo en silencio. No tienes que pedir permiso para cuidarte. Y no tienes que ser perfecta para ser digna.

Este taller de escritura es una declaración: nuestra voz importa. Escribir también es resistir. Escribir es ponerle nombre a lo vivido, ordenar el corazón, sanar, reclamar espacio, y afirmar: “Aquí estoy.” Que esta palabra que hoy compartimos sea una semilla de respeto, de unidad y de conciencia.


Hoy, en vez de competir, elijamos acompañarnos. En vez de juzgarnos, elijamos sostenernos. En vez de callarnos, elijamos hablar con verdad. Y que cada una se lleve una promesa sencilla, pero poderosa: voy a tratarme con la misma dignidad con la que trato a los demás.

¡Feliz Día Internacional de la Mujer!. Que sigamos escribiendo, trabajando y viviendo con dignidad. Y que lo hagamos juntas.


 


 
 
 

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